“La tecnología no nos salvará. Nuestros ordenadores, nuestras herramientas, nuestras máquinas no son suficientes. Tenemos que apoyarnos en nuestra intuición, en nuestro verdadero ser”  Joseph Campbell 

Sri usa guantes de motorista para vender libros de segunda mano. Llegó a San Francisco poco después del Summer of Love y lleva aquí más de veinticuatro años. Durante seis, Sri se dedicó a preparar sándwiches y comida para los artistas y músicos que no querían dejar su puesto en la calle para irse a comer:

-Hay tres necesidades básicas que todo ser humano debe cubrir: la primera es comida, la segunda es ropa, la tercera es cobijo, afirmó Sri.

Y añadió:

-En la década de los setenta, San Francisco era una explosión de arte, música y drogas. La ciudad estaba viva, no como ahora. The Adobe Bookshop es -como le gusta llamarlo a Sri- “el patio de Mission”, un espacio creativo, situado en este barrio que debe su nombre a la vieja sede de la Misión Dolores, una iglesia levantada por los franciscanos a finales del siglo XVIII. Por desgracia, la librería está a punto de echar el cierre.

Andre McKinley, dueño del lugar, ha formado una cooperativa junto a artistas, escritores, poetas, activistas y otros miembros de la comunidad. Su campaña, que lleva por nombre nombre “Save Adobe Books”, es el último intento de evitar el inminente final. El cierre de Adobe Bookshop convive con un boom, el de Mission como barrio de moda en el que jóvenes que trabajan en Apple, Google o Facebook han decidido poner el huevo. Parte de la culpa la tiene el microclima de Mission, uno de los barrios más soleados de una ciudad donde la niebla es una habitual.

-Con el aumento de la demanda, el precio de los alquileres se ha disparado. No paran de abrir nuevos cafés, restaurantes y galerías. Nosotros hemos llegado a pagar más de $4.000 al mes de alquiler, es hora de marchar.

- ¿Utilizas Internet?, le pregunto a Sri.
- Oh sí, un poco.

Un joven escritor que lleva rato escuchándonos se cuela en la conversación:

-Lo bueno de este lugar es que puedes venir aquí en cualquier momento, sentarte, leer, conversar y conocer a otras personas.

Otras personas incluye a los dueños del restaurante chino colindante.

-En los días de poco trabajo, los dueños del restaurante cruzan y vienen a echarse una siesta. También vienen muchos sin techo y algunos de los artistas que siempre estuvieron con nosotros, continúa Sri.

Por desgracia, la magia del lugar no está funcionando igual con los números. Una carta impresa en papel de calidad anuncia el inminente cierre de The Adobe Bookshop:

“La gentrificación de Mission, combinada con el auge de los e-books y las ventas on-line han hecho de los libros de segunda mano un negocio difícil de sostener”, explica la misiva.

-Hemos perdido el sentido de la integridad”, apunta Sri.

Sus palabras me recuerdan a George Orwell. Y a 1984, el primer anuncio de Apple.

-Todos esos jóvenes tecnológicos que trabajan para “The Machine”, dice Sri, cobrando más de 120.000 dólares al año haciendo dispositivos y más dispositivos, ¿qué harán el día que la industria tecnológica colapse? Estamos perdiendo el contacto con la vida real, con la Naturaleza. Ahora todo son rascacielos en esta ciudad que un día fue conocida por su creatividad y su diversidad.

Antes de darles las gracias y marcharme con un libro de Joseph Campbell  bajo el brazo le pregunto a Sri por sus planes de futuro:

- Dejaré San Francisco y compraré un trozo de tierra. A ser posible cerca del agua, donde pueda cultivar.